viernes, 28 de agosto de 2015

¡Tarde te amé!

¡Tarde te amé,
hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!


Tú estabas dentro de mí, y yo fuera,
y por fuera te buscaba, y deforme como era
me lanzaba sobre las cosas hermosas por Ti creadas.

Tú estabas conmigo,
y yo no estaba contigo.
Me retenían lejos de Ti todas las cosas,
aunque, si no estuviesen en Ti, nada serían.


Llamaste y clamaste,
y rompiste mi sordera.
Brillaste y resplandeciste,
y pusiste en fuga mi ceguera.


Exhalaste tu perfume,
y respiré,
y suspiro por Ti.


Gusté de Ti,
y siento hambre y sed.
Me tocaste,
y me abrazó  tu paz.

 


San Agustín