miércoles, 11 de septiembre de 2013

Hoy te vuelvo a encontrar

Hoy, Nos volvemos a encontrar una vez más aquí, de rodillas en frente de ti... 
Como el día en que te conocí, el día que te vi por primera vez.
me hablabas de amar a los demás, de entregarlo todo, de seguirte, y yo te creí.

cada palabra tuya me llenaban de a poquitos,
se metían en este mí corazón…
pero cuando intenté seguir tus pasos, me perdí.
me perdí en aquellos caminos, me distraje y me olvide de ti.

Pero hoy nos volvemos a ver, hoy te vuelvo a encontrar otra vez, y me doy cuenta que siempre estuviste aquí esperándome...

Mi corazón se regocija y experimenta una alegría tan grande y una felicidad infinita...
y a partir de hoy Señor quiero ir de tu mano hasta el fin...
porque hoy eres parte de mi, en un amor que no tiene fin.
yo te entrego mi vida y mis sueños.

No sé si esta vez lo conseguiré, pero lo intentaré, lo intentare todos los días de mi vida...
Y si me vuelvo a perder… Espera, Jesús no dejes que me aleje, de ti… yo te agarrare fuerte.

Es tu misericordia tan  grande y más grande aun el amor que me tienes… que me invitan a volar por un cielo azul, a volar cada ves mas lejos e ir a alcanzarte, espérame que ahí iré.

Acuérdate, siempre, siempre, que te Amo,
y que para siempre vas a estar en Mí… Porque desde el día en que apareciste, desde el día que me encontraste…

YO PUEDO YA AMAR.




viernes, 6 de septiembre de 2013

Soy responsable de mi rosa...


Y volvió hacia el zorro:
—Adiós —dijo.
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
—Lo esencial es invisible a los ojos —repitió el principito, a fin de acordarse.
—El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea importante.
—El tiempo que perdí por mi rosa… —dijo el principito, a fin de acordarse.
—Los hombres se han olvidado de esta verdad —dijo el zorro—. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…
—Soy responsable de mi rosa… —repitió el principito, a fin de acordarse.


El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¡Y desde entonces fui feliz!

Aquella noche de luz comenzó el tercer período de mi vida, el más
hermoso de todos, el más lleno de gracias del cielo...

La obra que yo no había podido realizar en diez años 
Jesús la consumó en un instante, conformándose con mi buena voluntad,
que nunca me había faltado.

Yo podía decirle, igual que los apóstoles: «Señor, me he pasado la noche
bregando, y no he cogido nada». Y más misericordioso todavía conmigo
que con los apóstoles, Jesús mismo cogió la red, la echó y la sacó repleta
de peces... 

Hizo de mí un pescador de almas, y sentí un gran deseo de trabajar por la conversión de los pecadores, deseo que no había sentido antes con tanta intensidad... 
Sentí, en una palabra, que entraba en mi corazón la caridad, 
sentí la necesidad de olvidarme de mí misma para dar gusto a los demás.
¡y desde entonces fui feliz...!



Extraido de- Historia de un Alma-

lunes, 2 de septiembre de 2013

Señor enséñame a ser generoso.

Señor enséñame a ser generoso

A dar sin calcular,

A devolver bien por mal,

A servir sin esperar recompensa,

A acercarme al que menos me agrada,

A hacer el bien al que nada pueda retribuirme,

A amar siempre gratuitamente,

A trabajar sin preocuparme del descanso,

Y al no tener otra cosa que dar,

A darme en todo y cada vez más al que necesita de Ti

Esperando solo de Ti la recompensa

O mejor

Esperando que TÚ mismo seas mí recompensa.


 Amen.